La emblemática infraestructura transfronteriza ha cumplido medio siglo desde su puesta en marcha a finales de 1976. Durante la celebración de esta efeméride, el presidente autonómico ha recordado el impacto histórico que supuso para la zona norte de la comunidad, señalando que se trató de una obra que rompió décadas de aislamiento y abrió nuevas oportunidades económicas y sociales para el valle de Bielsa y todo el Sobrarbe.
Un proyecto impulsado por el esfuerzo vecinal
Los actos conmemorativos han servido para echar la vista atrás y recordar los orígenes de este paso fronteriza. El proyecto nació gracias al empuje de tres alcaldes y a la valentía de los habitantes de la localidad, quienes respaldaron un crédito municipal de seis millones de pesetas para sufragar una parte de los trabajos, una deuda que no terminaron de saldar hasta el año 1995.
Medio siglo más tarde, la infraestructura continúa consolidándose como una vía de comunicación estratégica. Los datos de tráfico avalan su relevancia actual: el ejercicio pasado contabilizó cerca de 394.000 vehículos, mientras que en los diez primeros meses del año en curso ya se han superado los 366.500 tránsitos, lo que representa un incremento del 3,7 % en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior.
Apuesta por la seguridad y las comunicaciones rurales
Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo autonómico ha puesto de relieve que «mantener buenas comunicaciones es fundamental para luchar contra la despoblación y garantizar oportunidades en el medio rural». En esta línea, se han repasado diversas iniciativas en materia de transportes y seguridad vial.
- El desarrollo del proyecto europeo HERMES, enfocado en el Pirineo central con inversiones millonarias, que incluye actuaciones clave como la protección frente a avalanchas en la carretera de acceso (A-138).
- El Plan Extraordinario de Carreteras, dotado con más de once millones de euros destinados específicamente a los tramos de la comarca del Sobrarbe.
- Las obras de mejora y asfaltado en el enlace entre Plan y Chía, además de la implantación de un nuevo mapa concesional de transporte público para los núcleos de población locales.
Finalmente, se ha insistido en la exigencia de dotar a la comunidad de pasos internacionales modernos y competitivos, reiterando la reivindicación de agilizar las actuaciones en el lado francés para recuperar la línea del Canfranc y defendiendo la Travesía Central del Pirineo como un eje logístico indispensable para el futuro territorial.
Foto: Gobierno de Aragón