La riqueza micológica del Moncayo: más de 700 especies en la comarca

La riqueza micológica del Moncayo: más de 700 especies en la comarca

El macizo del Moncayo destaca por ser mucho más que la cumbre más alta del Sistema Ibérico, albergando una excepcional diversidad micológica. Según los datos del Centro Micológico de San Martín de la Virgen del Moncayo, en este entorno natural se han llegado a identificar más de 700 especies de setas diferentes, incluyendo ejemplares tan singulares que solo se han localizado en esta zona.

Diversidad de hábitats y ecosistemas

Esta variada presencia de hongos se debe directamente a las características geográficas y climáticas de la montaña, que alcanza los 2.315 metros en el pico San Miguel y sirve como frontera natural entre Aragón y Castilla, separando además las cuencas del Ebro y del Duero. La confluencia entre el valle del Ebro y el páramo castellano propicia la existencia de hábitats muy diversos en una misma montaña, donde conviven carrascales, pinares mediterráneos, robledales, abedulares y hayedos.

Entre las joyas micológicas del lugar resalta la Hygrocybe monscaiensis, una especie descrita por primera vez para la ciencia en 1997 que el centro micológico local señala como un hongo especialmente exclusivo de este territorio. Cabe recordar que la vertiente aragonesa cuenta con la catalogación de Parque Natural desde 1978, siendo el único espacio de estas características en toda la provincia de Zaragoza.

Pinares y hayedos: el paraíso de los boletus y rebollones

Los diferentes tipos de bosques determinan las especies que afloran según la altitud, el tipo de suelo y la humedad. Los pinares, situados en cotas más altas con pino albar o silvestre, son idóneos para encontrar rebollones en suelos básicos, además de negrillas, llanegas y colmenillas. En terrenos ácidos de estos bosques proliferan los boletus, como el blanco y el rojo, junto a los rebozuelos. Por su parte, la media montaña acoge al pino negral sobre calizas, mientras que el pino rodeno, asentado en suelos ácidos, también regala grandes cantidades de rebollones y capuchinas.

En contraste, los hayedos ocupan las áreas más húmedas y frescas, creciendo preferentemente sobre terrenos ácidos. La densa sombra de las hayas retiene la humedad del terreno, generando el hábitat perfecto para el desarrollo de variedades como el boletus blanco, el rojo y el de verano, así como rebozuelos y marzuelos.

Regulación y apoyo al visitante

Para garantizar la preservación de este patrimonio natural, la actividad en el Parque Micológico del Moncayo se encuentra regulada. Con una superficie de 12.127 hectáreas gestionada bajo el marco de MicoAragón, este espacio contempla un tope máximo de 23.624 permisos de recolección.

Asimismo, los aficionados cuentan con el apoyo del Centro Micológico de San Martín de la Virgen del Moncayo, unas instalaciones dedicadas a la divulgación que ofrecen asesoramiento e información detallada para reconocer las diferentes variedades micológicas y comprobar cuáles son aptas para el consumo durante la temporada de recolección.

Fuente: Aragón Digital

Imagen de jwvein en Pixabay

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