Echando la vista atrás en la crónica local, la jornada del 27 de octubre de 2006 dejó una profunda incertidumbre en la comarca. La multinacional Delphi comunicaba oficialmente un severo recorte de plantilla en su factoría del polígono industrial de Tarazona, una medida ideada para abaratar costes mediante la deslocalización de parte de su actividad hacia suelo portugués.
Un ajuste drástico pese a los acuerdos vigentes
El plan de la compañía afectaba de lleno a un importante número de familias, contemplando la salida de casi dos centenares de empleos directos a los que debían sumarse varias decenas de puestos indirectos. Aquel duro varapalo laboral sorprendió a la plantilla, sobre todo porque apenas unas semanas antes, en agosto de aquel mismo año, se había suscrito un Plan Industrial destinado a asegurar la continuidad de los trabajadores hasta 2011.
El impacto económico no tardó en hacerse notar en las comarcas de Tarazona y Borja, al tratarse de uno de los complejos fabriles con mayor volumen de empleo de todo el entorno. Desde la representación sindical se valoraron las condiciones planteadas para las salidas, que contemplaban indemnizaciones incentivadas, al tiempo que se advertía de la gravedad de la situación.
Reacción institucional y futuro incierto
La alarma generada por el anuncio motivó una rápida movilización política y social. Esa misma noche se celebró un encuentro urgente en el Ayuntamiento de Tarazona entre los máximos responsables municipales y los directivos de la multinacional, mientras que el Comité de Empresa programó nuevas reuniones para fijar su postura.
Aunque el propósito inicial de la reestructuración era recortar la fabricación de cableados para determinados clientes manteniendo otros repuestos, los acontecimientos posteriores desembocaron en el cierre definitivo de las instalaciones a finales del año siguiente, marcando un antes y un después en el tejido industrial turiasonense.
Fuente: Aragón Digital
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