El histórico monasterio de Veruela da un nuevo paso en la puesta en valor de su patrimonio arquitectónico gracias al inicio de los trabajos de restauración centrados en la fachada sur de su palacio abacial. Esta intervención, impulsada por la Diputación de Zaragoza, cuenta con un presupuesto de 672.000 euros y se prolongará durante un periodo estimado de nueve meses, con el objetivo último de transformar este emblemático inmueble renacentista en un futuro espacio destinado a congresos y actividades culturales.
Detalles de la intervención en la fachada sur
El proyecto abarca tareas especializadas de limpieza y recuperación en los paramentos meridionales del edificio. Entre las actuaciones previstas destacan el cajeado de las secciones más castigadas, el retacado general, las labores de rejuntado y los tratamientos de patinado e hidrofugado superficial mediante el uso de silicio.
Asimismo, los operarios recuperarán la galería de arquillos situada junto a la fachada sur. Esta actuación contempla la reapertura de sus vanos y la colocación de una carpintería interior sin perfiles, permitiendo así visibilizar toda esta ala desde el exterior y devolver el protagonismo visual a su ritmo y modulación constructiva. Paralelamente, se acondicionarán y limpiarán los terrenos de carácter natural colindantes que se encuentran sin pavimentar.
Un referente histórico del Renacimiento aragonés
Eduardo Arilla, diputado delegado de Veruela, ha destacado la relevancia de esta actuación para garantizar la preservación del conjunto monumental. El palacio abacial forma parte de la historia y del patrimonio de este enclave y su restauración nos permitirá garantizar su conservación y recuperar progresivamente nuevos espacios para que puedan seguir siendo disfrutados por vecinos y visitantes, ha señalado. Además, ha recalcado que la inversión provincial en el monasterio impulsa igualmente la cultura, la historia y el desarrollo turístico de toda la región.
El palacio abacial, situado entre el Museo del Vino y la iglesia, finalizó su construcción alrededor de 1570 y sufrió modificaciones posteriores, como la ampliación acometida en 1734. A pesar de los cambios, mantiene rasgos esenciales de la arquitectura civil renacentista aragonesa, tales como su sobria fachada de ladrillo, su patio interior porticado con columnas jónicas y la escalera claustral con bóveda gótica de crucería estrellada. Con esta nueva actuación, la institución provincial continúa un largo proceso de recuperación que en las últimas décadas ha abordado mejoras estructurales, de cimentación y de cubiertas en todo el complejo monástico.
Fuente: Aragón Digital